Claves para obtener el máximo beneficio de tu entidad financiera

De todos es sabido que estamos en un mercado donde prima la ley de la oferta y la demanda. Si un servicio que tenemos contratado no satisface nuestras necesidades o espectativas tenemos la posibilidad de darnos de baja y contratar otro que más nos convenga.

Quizá los servicios que seamos más proclives a cambiar sea la telefonía móvil, algunos seguros … pero, ¿qué pasa con nuestro banco?. Me estoy refiriendo a la entidad bancaria donde tenemos nuestros ingresos, recibos, tarjetas, créditos, préstamos … en definitiva, nuestra economía.

Las encuestas parece ser que indican que no somos muy proclives a cambiar de entidad bancaria. ¿Tenemos miedo? ¿Somos cómodos?.

¿A qué podemos tener miedo? ¿Por qué somos cómodos?. ¿A cuidar de nuestra economía, gestionar nuestros gastos y velar por obtener el mayor provecho de nuestros “dineros”?

Las entidades bancarias son exactamente igual que el resto de proveedores de servicios. No nos olvidemos que se trata de obtener el máximo beneficio de nuestro dinero, ya sea ahorrando en la factura del móvil, gas, electricidad, seguro del coche, seguro de vida, seguro de hogar, etc., etc. Así que, ¿por qué no vamos a contemplar la posibilidad de cambiar de banco si al final del año nos va a suponer unos importantes beneficios?

Por lo tanto, vamos a analizar las características que pueden hacer que nos sea rentable cambiarnos de entidad bancaria.

Nuestra relación con nuestro banco tiene como pilar principal nuestra cuenta corriente donde tenemos domiciliados nuestros ingresos y nuestros gastos. Tenemos que ser conscientes que las cuentas corrientes son productos que simplemente sirven para gestionar estos cobros y pagos, ya que no ofrecen ninguna rentabilidad. Posteriormente podemos contratar con nuestro banco más productos que, como clientes que ya somos, pueden tener ventajas especiales, pero en estos momentos, incluso esos productos tenemos que compararlos con otras entidades bancarias puesto que, aunque seamos ya clientes, puede que las condiciones que nos ofrezcan tampoco sean tan ventajosas en relación con otros bancos que estén realizando una estrategia más agresiva para captar clientes.

Por lo tanto, a la hora de seleccionar una cuenta corriente, tenemos que informarnos perfectamente de los servicios que ofrecen y tener en cuenta qué cantidades nos van a cobrar por uso.

Las principales comisiones que cobran las entidades bancarias son las siguientes:

1.- Comisiones por mantenimiento: Son las que cobran en un periodo contable simplemente por tener la cuenta abierta.

2.- Gestión y cobro de cheques: Es el porcentaje que te cobra la entidad bancaria por ingresar un cheque en tu cuenta corriente.

3.- Comisiones por transferencias: Es el importe que te cobrará tu banco por hacer una transferencia a otra cuenta bancaria.

4.- Comisión por domiciliación de recibos: Aunque en la época en las que estamos ya casi ninguna entidad bancaria cobra por domiciliar los recibos, incluso existen bancos que devuelven un porcentaje de los importes de dichos recibos.

5.- Comisiones por tarjetas: Es el importe que tu banco te cobrará por tener y utilizar sus tarjetas, tanto de débito como de crédito.

Conocidas las principales comisiones que te pueden cobrar los bancos, creo que sobra decir que tenemos que buscar entidades bancarias que no cobren comisiones por mantenimiento, ni por gestión y cobro de cheques, ni por transferencias, ni por domiciliación (y si nos devuelven dinero, mejor), ni por tenencia y uso de las tarjetas de débito o crédito.

¡NO TE PUEDES IMAGINAR EL AHORRO QUE TE SUPONDRÁ CONTAR
CON UNA ENTIDAD BANCARIA QUE CUMPLA ESTAS ÚLTIMAS CARACTERÍSTICAS!

 Además, existen otro tipo de comisiones por servicios más “específicos” que también habría que tener en cuenta en cuestión de gestión de cheques, posiciones deudoras, pagos con tarjeta en el extranjero, duplicado de extractos y emisión de certificados …

Como puedes ver, hay muchas cosas que tener en cuenta y echar algunos números, pero no te preocupes, no todo es tan difícil como parece. Es más, es muchísimo más sencillo. Incluso la entidad bancaria que te va a recibir como cliente, hará todo el trabajo de cambio de domiciliaciones y demás gestiones administrativas, aunque en el caso de los ingresos deberás ser tú el que notifique directamente el cambio de cuenta.

Ya verás como al echar cuentas y ver el dinero que te ahorrarás al final del ejercicio, aparece una sonrisa en tu cara y ves que será rentable un “cambio de aires”.

¡Ánimo y a velar por la optimización de tus finanzas!

Un saludo.

Andrés López.
Director de RichDadMadrid.com