Cómo usar correctamente una tarjeta de crédito

Mucha gente opina que las tarjetas de crédito son un problema porque, como no ves el dinero que das a la hora de pagar, parece que todo nos sale “gratis”. Nada más lejos de la realidad. Lo primero que tenemos que tener en cuenta es saber cómo funciona una tarjeta de crédito y, a partir de ahí, hacer un uso perfectamente planificado de las mismas.

Las tarjetas de crédito ofrecen dos tipos de pago: uno, al contado a fin de mes, es decir, tus compras se van sumando a lo largo del mes contable de la tarjeta (siempre que no superes el límite mensual, en cuyo caso, no podrías pagar con dicha tarjeta) y al final de dicho mes contable (generalmente a principio de mes natural), el total de las compras se descuenta de la cuenta corriente asociada; dos, a crédito, lo que significa que una compra que realices puedes “pagarla a plazos”, es decir, en un número determinado de meses y, evidentemente, pagando un interés por ello.

Desde mi punto de vista, pagar con la tarjeta de crédito también ofrece una gran ventaja. Todos tus apuntes quedan registrados en la actividad de la tarjeta, de tal manera que no necesitas ir apuntando todos los pagos que haces en una libreta, móvil o cualquier otra artimaña que utilices. Simplemente tienes que guardar los comprobantes, que ya te sirven como notas que apuntarías y comprobarlo con tu banca online para ver que todos los apuntes son correctos.

Antes te he comentado el concepto “límite mensual” asociado a una tarjeta de crédito. Yo lo identifico como un “seguro” de la tarjeta. Personalmente sé cuales pueden ser mis gastos mensuales y a partir de ahí establezco el límite de la tarjeta, dejando un margen o “colchón de seguridad” un poco más alto por si sucede algún imprevisto. Además, el establecer un límite a la tarjeta te asegura que no van a saquear tu cuenta corriente en caso de robo.

Por otra parte tenemos que tener también en cuenta las tarjetas de crédito gratuitas que ofrecen las distintas empresas. Según nuestros hábitos nos puede merecer la pena utilizar una tarjeta de un hipermercado, de una compañía aérea, etc. simplemente analizando los beneficios que nos ofrecen en contraposición de los gastos asociados.

Por ejemplo: La cadena de hipermercados donde sueles hacer la compra te ofrece una tarjeta de crédito completamente gratuita, sin comisiones, asociada a tu cuenta bancaria, y por el contrario te ofrece un buen porcentaje de tus compras en vale descuento trimestral de las compras a realizar en dicho hipermercado …

Pues echa cuentas … ¿Cuánto te cuesta?, ¿cuánto te ahorras?. Si te sale rentable … ¿a qué esperas?

Un saludo.

Andrés López.
Director de RichDadMadrid.com