Padre Rico VS Padre Pobre

De todos es sabido que una de las características de las personas educadas financieramente es su mentalidad. Suelen decir que la belleza del fruto depende de unas raíces fuertes agarradas a una tierra fértil.

Y es verdad. El camino a la prosperidad financiera comienza en tus creencias, en tu forma de pensar, en tu mente abierta, en tu capacidad para ver las oportunidades que otros no ven. Juegas con ventaja.

Pero desgraciadamente no todo el mundo se implica lo suficiente como para evolucionar hasta esos límites. La mayoría de la gente es conformista, su mentalidad les pone limites por defecto, y con ese punto de partida es imposible conseguir los objetivos que se desean. Eso incluso sin tener en cuenta el trabajo que hay que hacer por el camino. Preferimos quedarnos quietos y repitiéndonos una y otra vez el tan consabido … “Virgencita, virgencita … que me quede como estoy”.

Personalmente pienso que uno de los mayores errores que podemos cometer es darnos cuenta de que estamos haciendo algo mal y continuar haciéndolo. Una sabia frase dice: “No busques resultados distintos si continuas haciendo lo mismo”.

Robert Kiyosaki da un ejemplo perfecto sobre esto en su libro “Padre Rico, Padre Pobre” cuando dice:

“… uno de mis padres (padre pobre) tenía la costumbre de decir “No puedo comprarlo”. El otro padre (padre rico) prohibió el uso de esa frase. Él insistía en decir: “¿Cómo puedo comprarlo?” La primera frase es una declaración; la segunda es una pregunta. La primera nos deja al margen, mientras que la otra nos obliga a pensar. Mi padre, el que sería rico, explicaba que, al decir automáticamente las palabras “no puedo comprarlo”, tu cerebro deja de funcionar. Al formular la pregunta “¿cómo puedo comprarlo?” tu cerebro se pone a trabajar. No quería decir con lo anterior que uno debe comprar todo lo que quiere. Creía fervientemente en que había que ejercitar la mente, el ordenador más poderoso del mundo. “Mi cerebro se hace más fuerte cada día porque lo ejercito. Cuanto más fuerte sea, más dinero puedo ganar”. Creía también que decir automáticamente “no puedo comprarlo” era una señal de pereza mental”.

¿Y tú qué piensas?

Un saludo.

Andrés López.
Director de RichDadMadrid.com